Directorio y Colaboradores

Mario Axtell Hormazábal

Empresario
Vicepresidente de Fundación ENOC
Encargado de asuntos especiales para América Latina

Fue en 1982 cuando Mario participó en el primer Encuentro Nacional de Oración por Chile y, en sus propias palabras, desde ese momento “la visión ENOC cautiva mi corazón”. Entonces conoció al fundador, el doctor Néstor J. Soto. Godoy, y ambos comenzaron una gran amistad que perdura hasta la actualidad, tanto en el plano personal como con su esposa Anny Jaque y sus cuatro hijos, un vínculo que fue de gran ayuda para esta familia.

Durante muchos años, Mario se desempeñó como asistente de nuestro fundador y, en este contexto, en diversas oportunidades ejercieron juntos tareas propias de ENOC tanto en Chile como en el exterior, visitando autoridades y líderes en diferentes países, y construyendo lazos de amistad.

También, junto a otros amigos, ha viajado para compartir esta visión a naciones de América Latina y a Estados Unidos, y ha participado en muchos desayunos de oración en Washington DC, “con el especial objetivo de mantener las relaciones de confraternidad, en esta visión cristocéntrica, y conocer las diferentes experiencias de cada uno”.

Viviendo en el sur de Chile, Mario ha realizado desde 2014 encuentros regionales de Fundación ENOC, reuniendo a autoridades de la zona para orar por los desafíos de la Región de La Araucanía. Asimismo, ha colaborado con los encuentros de las regiones Metropolitana, Valparaíso, O´Higgins y Ñuble, dentro de la meta de lograr al año 2025 estar presentes en las 16 regiones de nuestro país.

En la actualidad es vicepresidente de ENOC y encargado de asuntos especiales para América Latina, promoviendo la amistad con representantes de diferentes áreas del quehacer de cada país, compartiendo nuestra experiencia de 42 años en Chile y prestando colaboración a todos quienes la requieran, y también pudiendo enriquecernos con sus propias vivencias. En este contexto, Mario -quien también ha recibido formación teológica del doctor Néstor Soto-, destaca que comparte el anhelo del fundador de poder formar grupos de oración desde México hasta Chile.

Asimismo, junto a Eduardo Palacios, Mario ha concurrido por doce años mensualmente al Congreso Nacional de Chile en Valparaíso, visitando a parlamentarios de diferentes corrientes, con el objetivo de apoyarlos por medio de la oración, razón por la cual  se realizan reuniones ecuménicas en la capilla del Parlamento, ubicada en la Cámara de Diputados, para rogar por las necesidades propias de su función, por todos los que trabajan en esa entidad y por sus familias, para que puedan realizar su función con la tranquilidad que amerita tan altas responsabilidades. Adicionalmente y por más de cinco años, ha visitado cada lunes en el ex Congreso Nacional en la ciudad de Santiago, a los congresistas que se reúnen en las diferentes comisiones.

“Comparto absolutamente el ideario de ENOC, en cuanto a que lo fundamental es inspirar a todas las personas en las distintas áreas, incentivando la oración como una forma de vida. El reunirse dos o tres en oración, seguirá siendo una tarea en la que debemos procurar perseverar en cada estamento de nuestra sociedad, pues la oración es sin duda la herramienta más poderosa que Dios nos ha dejado para expresar nuestros sentimientos más profundos, y presentárselos a Él en cada minuto de nuestras vidas; sin la oración no sería posible avanzar en ninguna dirección”, destaca.

“Con nuestro fundador y tantos otros hemos mantenido una amistad sincera y leal. He aprendido mucho de la experiencia de Néstor, a quien valoro y respeto por su consecuencia, pues practica las enseñanzas de Cristo en su propia vida. La clave para experimentar la unidad, se encuentra en el compartir ideas unos con otros, en mutua confianza y aprecio. Cada uno ha tenido una experiencia de vida con la visión de Cristo. Esto rompe las barreras entre nosotros y hace posible crecer y trabajar en conjunto. El lazo que nos une es nuestro deseo de conocer a Dios por medio de Jesucristo y nos incentiva a amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos”, concluye Mario.

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“Ante todo recomiendo que se hagan peticiones, oraciones, súplicas y acciones de gracias a Dios por toda la humanidad. Se debe orar por los que gobiernan y por todas las autoridades, para que podamos gozar de una vida tranquila y pacífica, con toda piedad y dignidad”.

1 Timoteo 2:1-2