Directorio y Colaboradores

Felipe Silva

Ingeniero en Construcción
Director ejecutivo de Fundación La Familia Hay Una Esperanza

“La labor de Fundación ENOC me impactó cuando la conocí en 2003, en especial por su sentido de unidad, de aportar al país y por su mirada ecuménica”, comenta Felipe, al recordar sus primeros años en Santiago.
Desde entonces, se sumó personalmente a distintos equipos y poco tiempo después comenzaron a participar sus padres, quienes residen en Chillán, y su hermano.
Inicialmente, se integró a Fundación La Siguiente Generación, que inspira principios en los jóvenes; también al área de Operaciones de Fundación ENOC, encargada de coordinar aspectos logísticos y audiovisuales de los eventos que realizamos, y que actualmente él preside; y ha formado parte de los elencos que realizan las obras de teatro para el evento denominado Fiesta de las Cosechas.
En especial, y junto a su esposa Giselle Crouchett, se ha enfocado en Fundación La Familia Hay Una Esperanza, de la cual es director ejecutivo. Dicha entidad busca promover valores en medio de las familias y también considera una completa área de servicio social para apoyar a hogares vulnerables. Por ejemplo, mediante el programa de canastas familiares que se encuentra en plena expansión, los almuerzos solidarios, en distintas instituciones de beneficencia, campañas de invierno y de ayuda, entre otros.
“Destaco muy especialmente que detrás de todas estas fundaciones, está el empuje de un querido y admirado amigo, el doctor Néstor Soto Godoy, quien nos ha inspirado a unirnos por medio de la oración, nos ha motivado a promover la paz, a servir al próximo y a valorar la amistad, como un verdadero tesoro en nuestra vida”, señala Felipe.
“Muchas veces los seres humanos cometemos el error de recurrir a la oración en última instancia. Por medio de Fundación ENOC, comprendí lo importante que es orar desde un comienzo, tanto por las situaciones personales, como muy especialmente por nuestro país, para enfrentar todos los desafíos. Y, por supuesto, siempre recordar la importancia de dar gracias, por todas las oportunidades que da Dios. En aquellos aspectos positivos, nos alegramos, y en los desafíos, podemos crecer”, añade.

Volver atrás

“Ante todo recomiendo que se hagan peticiones, oraciones, súplicas y acciones de gracias a Dios por toda la humanidad. Se debe orar por los que gobiernan y por todas las autoridades, para que podamos gozar de una vida tranquila y pacífica, con toda piedad y dignidad”.

1 Timoteo 2:1-2