Lo
Fundamental de esta visión es cultivar, estimular
e inspirar a los hombres en todos los niveles de la sociedad,
para que sean personas comprometidas con Dios,
con su voluntad, con su plan y con su persona, a fin de experimentar
la dirección de su espíritu.
Comprometernos
diariamente por medio de la oración y los principios de
Jesucristo a construir puentes de comunicación y entendimiento
entre las personas, en las naciones del mundo.
La
clave para balancear la individualidad y la unidad, se encuentra
en el compartir ideas unos con otros, en mutua confianza y apreciación.
Cada unos se encuentra a sí mismo experimentando esta comunión
con Dios y con los demás. Los servicios formales de adoración,
tan importantes, como también las organizaciones por sí
solas, no son suficientes.
Jesús,
no sólo estuvo en esas reuniones, sino también participó
de algo semejante a la mejor forma de reunión familiar.
Esto
podrá romper las barreras entre nosotros y hará
posible el crecer y el trabajo en grupo. El lazo que
une a todos los creyentes y lo que nos mantiene unidos, es nuestro
deseo de conocer a Dios por medio de Jesucristo y amar a nuestro
prójimo como a nosotros mismos.